jueves, 18 de abril de 2013

Tomando decisiones...

Necesito expresar para mi misma y para que los demás entiendan determinadas actitudes, que he tomado una serie de decisiones. Me encuentro en un momento de evolución importante en mi vida y quiero compartir con vosotros que he decidido dejar el oncomundo atrás. Es un momento de alegría, el llegar a entender que después de vivir unas situaciones que te han cambiado para siempre, hay que seguir evolucionando. He decidido dejar de ser oncoClara, para ser Clara a secas. Espero que aquellos que me rodean lo entiendan y me respeten, porque es una decisión firme, tomada después de darme cuenta que hace mucho que mis sentimientos se dirigen hacia esto, pero no les he hecho caso. 

Quiero dejar de ver la palabra cáncer de forma constante en mi Facebook, en mi Twitter e incluso en mi Whatsapp.

Para mi es un momento de alegría, espero que para los demás lo sea también.

sábado, 6 de abril de 2013

Namasté

Hacía mucho tiempo, quizás años, que gente de mi alrededor practicaba yoga. Esto hacía que tuviera una cierta curiosidad sobre lo que era la práctica, pero nunca me animaba a dar el paso a probarlo. No sé si era el hecho de encontrar que existían tantos tipos de yoga y no comprender la diferencia entre unos y otros, o el ver que últimamente dan clases de yoga hasta en el súper (sí, ya sé que exagero), y no sabía dónde dirigirme para recibir una buena formación. La cuestión es que el tiempo pasaba y yo no me animaba.

Todo esto cambió cuando de repente mi amiga Marta dio un giro radical a su vida y decidió hacer del yoga su profesión. Yo sabía que si en alguien podía confiar para dar este primer paso era, seguro, en ella. La cuestión principal era: cuanto de lo que yo había imaginado sobre el yoga era real, y cuanto era solo imaginación. ¿Qué es en realidad el yoga?



Debo confesar que yo tenía una imagen un tanto mística de lo que es la práctica de yoga. Tenía la sensación que únicamente se trataba de aprender ciertas posturas combinándolas con meditación. Pensaba que iba a ser un ejercicio más mental, que físico. (¿Confesad, cuántos de vosotros tenéis esta imagen del yoga?). Y no sabéis lo equivocada que estaba.

Me gustaría hacer una pequeña introducción en palabras de Godfrey Devereux, fundador del método que yo practico:

“No enseñamos tradiciones, ni filosofía, ni creencias religiosas hindúes. No nos interesa convertir el Yoga en una religión. No perdemos tiempo y dinero en tratar conceptos psicológicos. Enseñamos acción, generación de experiencias que puedan ser entendidas por los alumnos sin ningún dogma ideológico ni religioso. Nos interesan las experiencias que puedan ser entendidas desde la inteligencia del cuerpo humano”.

Hablo desde mi propia experiencia con la práctica del Yoga Dinámico. Es posible que cada uno pueda vivir una misma clase de diferentes formas, así que explicaré que siento yo.

Recuerdo la primera clase porque encontré una práctica muy física y acabé sudando a mares. Después de mover músculos de mi cuerpo que ni si quiera sabía que existían, me tiré 3 días con unas agujetas horribles. Las primeras prácticas quedaron en eso, en un esfuerzo físico mucho mayor de lo que yo me había planteado. Solo hay que ver el cuerpo de Marta para poder reconocer las virtudes físicas que conlleva el yoga. Ha sido con el tiempo, y supongo que con el avanzar de la práctica, cuando he empezado a notar más allá de mis músculos. En épocas especialmente convulsas, como lo han sido últimamente, he encontrado un rincón dónde solo importo yo y mi cuerpo, una hora y media donde todo lo demás desaparece. La concentración sobre las posturas y la respiración tiene un efecto directo sobre nuestra mente; funciona como un "desintoxicante". 

Poco a poco, he ido observando una cierta obligación a asistir a yoga. No es una obligación personal, se trata de un compromiso con el avanzar de la práctica, un compromiso con el hecho de dedicarme ese tiempo en exclusiva a mi, un compromiso con los beneficios que conlleva a mi cuerpo y, sobretodo, un compromiso con las sensaciones que estoy descubriendo.

A todos aquellos que os planteéis probarlo, que tengáis la curiosidad que yo sentía hace meses, os aconsejo que lo intentéis. Acercaos al yoga con la mente abierta, sin imágenes mentales de lo que debe ser o lo que debéis sentir. El yoga, sin duda, ayuda a dejar fluir tu cuerpo y tu mente.



Acabo este post invitando a todo el mundo a leer uno que Marta escribió hace un tiempo. Sin duda el yoga puede ser una ayuda para cualquier persona, pero lo es especialmente para pacientes oncológicos. 


** Este post va dedicado a mi maestra de yoga, por guiarme y enseñarme sobre la esterilla y fuera de ella. A los demás, os invito a visitar su grupo de Facebook (https://www.facebook.com/yogaandfriends.es?fref=ts) y su blog personal (http://martaatravesdelespejo.tumblr.com)