miércoles, 9 de enero de 2013

La doble moral

Lo días previos a mi participación en La Marató de TV3 estuve pensando mucho al respecto de qué debía decir y cómo. Sabía que disponía de muy poquito tiempo y que sin conocer las preguntas que me iban a hacer era difícil entremeter aquello que considerara importante.

Después de pensar en varios temas, me di cuenta que había uno que yo consideraba importante y que por lo general está muy poco tratado: la doble moral respecto al cáncer.

Durante la enfermedad, tiendes a tener montañas rusas emocionales. Un día te parece que lo que tienes en realidad tampoco es para tanto, y al siguiente crees que nadie se da cuenta de la putada que te ha caído encima. Si ni tú mismo eres capaz de entender en que punto te encuentras, es todavía más complicado que los demás puedan seguirte. Este es un punto importante, que reconozco que puede que me hubiera afectado en algún momento y que lo que voy a decir venga influenciado por ello.

Recuerdo que al principio de la enfermedad mi máxima preocupación era que nadie me mirara con cara de pena o que la gente no sintiera lástima de mí. Como os podéis imaginar fue misión imposible. Había una mezcla de cara de susto, después de pena y más tarde de "¿y ahora qué le digo?". Aunque era un momento complicado para mí, entendía perfectamente la reacción de la gente, porque hasta ese mismo momento era muy posible que yo hubiera reaccionado igual. 

Pasé así un tiempo considerable, sobretodo con la caída del pelo. Estar calva es como llevar un cartel en la cabeza que dice TENGO CÁNCER y hasta la gente que no te conoce te mira, se gira y cuchichea sobre ti. Parece que es obvio que estás pasando por una situación como poco "especial" y que puede conllevar necesidades especiales. Pues aquí es en donde entra la doble moral: ¿sabéis cuántas veces me cedieron el asiento en un transporte público? Exactamente, una en un año de tratamiento. La recuerdo perfectamente. Estaba en el metro con mi primo y una señora me dijo: ven, siéntate. Como no estaba acostumbrada a que me cedieran el sitio (incluso en mis peores días durante la quimio), miré hacia atrás pensando que no me lo decía a mí. Cuando le dije que era muy amable pero que no hacía falta, ella me contestó: Yo también he pasado por esto y sé que sí hace falta.

Hubo un momento en el que decidí que no iba a esperar que los demás me ayudaran y que, si lo necesitaba, iba a ocupar los asientos reservados para personas con necesidades especiales, porque al final yo era una de ellas. No puedo decir el número exacto de veces que me pasó, porque son bastantes, pero en aquella época tuve que aguantar de forma reiterada comentarios despectivos (sobretodo de personas mayores) por ocupar los asientos que "no están ahí para los jóvenes". 

Un martes por la tarde (y lo recuerdo porque el martes era el peor día después de la quimio de los viernes) iba en el autobús de camino a mis clases de manualidades y en una parada se subió una chica embarazadísima. A mi lado, en los asientos especiales, dos chicas de treinta y tantos (sin ningún problema añadido) que no se levantaron al ver a la embarazada. Con cara y voz de MUY cabreada, me levanté y dije: tienes huevos que tenga que ser yo la que se levante para que esta chica pueda ir sentada.  Seguro que pensaréis que la vergüenza que pasaron las dos de treinta y tantos debía ser tremenda. Pues nada más lejos de la realidad, como respuesta recibí un: es que me tiro muchas horas de pie y estoy cansada. Nadie más dijo nada, excepto la chica embarazada que me lo agradeció "porque de verdad se encontraba muy mal".

Situaciones como estas me hacen plantearme qué puñetas nos está pasando. ¿Porque tenía que sufrir las caras de pena, los pobrecita, etc.. y además tener que aguantar el "mal trato" continuado por utilizar comodidades que están hechas para casos como el mío?. ¿Porqué la sociedad parece tan preocupada por los enfermos de cáncer, pero después la gente no es capaz ni de cederte un asiento?

Estos no son los únicos casos de doble moral que me ha tocado vivir, porqué ¿como definiríamos a aquellos que durante un año y medio (período en el que la gran parte de tu sueldo es pagado por la Seguridad Social o la Mútua de Empresa) te dicen que no te preocupes, que tu salud es lo primero, y que a las pocas semanas de recibir el alta te inviten a abandonar la empresa para la que estabas trabajando? ¿Cómo deberíamos llamar a la situación en la que algunos de tus compañeros no tengan en cuenta tu capacidad en el trabajo, sino el hecho que, claro, tu llevas un año y medio fuera (como si hubiera sido por gusto) y eso justifica que tú te vayas antes al paro?

Durante estos días previos a La Marató llegué a plantearme que el hecho de exponerme públicamente de esa manera podía llegar incluso a ser perjudicial para mi. ¿Qué pasara si el responsable de contratarme en mi próximo trabajo me ha visto en la tele y decide no contratarme porque soy un trabajador con más visitas médicas, posibles bajas e incluso recaídas? ¿Cómo es posible que me inviten a uno de los programas televisivos más importantes del país porque te consideren un ejemplo de superación y una ayuda hacia los demás, y esto mismo pueda suponer que en determinadas situaciones pueda ser rechazada?

Está claro que la doble moral reside con nosotros en muchos aspectos de la vida. La enfermedad no es más que un período más de ella, así que supongo que es normal que incluso en momentos como éstos debamos enfrentarnos a ella. ¿Y ahora? Ahora solo me planteo y os pido, por favor, que os planteéis ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDAR A LOS ENFERMOS DE CÁNCER? Nuestra ayuda debe ir más allá de las donaciones a todas las campañas que se hacen. Ayudar significa ceder el asiento en el autobús, respetar la intimidad del enfermo que pasea por la calle, hacer presión para que no sean trabajadores de segunda clase o para no ser penalizados con el euro por receta por el hecho de necesitar mediación a largo plazo.






6 comentarios:

  1. Nada mas que decir!!! Has estado sembrada. Yo muchas veces pienso que a algunas personas, la vida les tenia que dar un sustillo.
    Besazos

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  2. Interesantísima esta entrada. A mi como persona que lo ha vivido en terceras personas, me hace reflexionar. En mi caso no dudaría nunca el ceder mi asiento, siempre lo he hecho y lo considero algo muy normal, pero es verdad que hay ciertas personas que...; pero sin embargo e inconscientemente, cuando veo a una persona que ha padecido o está padeciendo los efectos de la quimio, me cuesta no invadir su intimada con la mirada y sentir una lástima terrible.
    No sé,pero no creo que esa sea la forma de ayudar o al menos no como me habéis enseñado todos vosotros estos años.
    La verdad, creo que esa doble moral existe en muchos aspectos de la vida

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  3. Clara que te voy a decir. Somos falsos por naturaleza? Es como esos amigos que cuando les dices que estás enferma parece que se les cae el mundo encima pero que luego ni te llaman durante el tratamiento. Esos jefes que parece que se preocupan por ti y te llaman preguntando cuando tienes pensado volver. Esas personas que sin conocerte de nada se atreven a opinar sobre tu nuevo look.
    Yo por lo menos no he tenido que vivir lo del autobús, metro,... Supongo que en los pueblos es diferente. A mi me han dejado pasar la primera en la cola del supermercado, en el médico, ....

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  4. Yo me he encontrado con miradas curiosas, de pena, de ánimo y todas me parecen normales. El cáncer asusta, y la quimio por supuesto, y veo que hay gente que no se atreve tampoco a veces a mirar, a ceder el asiento por si te ofendes. Yo también me giro cuando veo a alguién con pañuelo o con peluca o poco pelo, y me imagino como es su vida, como se encuentra, pero claro, mi mirada ahora es diferente. No me molesta que puedan sentir pena por mi, yo también la siento a veces. Me dan más rabia los comentarios tipo "tienes que estar animada!", "hoy en día esto no es nada", "no te puedes quejar, te encuentras muy bien", esto me mata! El tema de las bajas, recetas y despidos por supuesto!!! yo veo gente a mi alrededor que sufre más de lo que deberían, otros que niegan y es como si trivializaran el tema, otros que no pueden ni preguntar... lo que si que deberíamos hacer todos es tener una mirada amable y una sonrisa cuando las miradas se cruzan, eso a mi me anima!

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  5. No podría estar más de acuerdo con lo que dices... y si me lo permites, te cito en mi blog

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  6. Boníssima entrada, Clara. Con atraso, pero m'ha encantat.
    per cert, el cabell xulíííssim.
    petons.
    Caro

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