domingo, 30 de septiembre de 2012

Noticias breves

Después de hablar el otro día sobre las revisiones, solo escribo para decir que he pasado la ITV así que hasta dentro de 6 meses ya no vuelvo a ver a oncólogos. 

La anécdota del día es que cuando entré a la consulta, no estaba mi doctora. Me visitó una chica joven que, por sorpresa, llevaba una de las flores de ganchillo de Monika!


Estos días ando un poco desconectada, pero la planificación de temas de la boda, el finde de celebración con mis amigos y demás me han tenido muy ocupada. A partir del día 8 volveré a ser vuestra.

No podía marcharme sin dar las gracias a todos los que escribisteis en mi entrada sobre el miedo a empezar. La persona a quien iba dirigido se emocionó al leerlo y lo agradeció mucho, así que... MISIÓN CUMPLIDA!

Nos vemos después de mi segundo cumplediagnóstico, que a partir de ahora será también mi aniversario de bodas.

** El post de hoy va dedicado a Mila que hoy (a estas horas ya ayer) ha sido su cumple, y a Blanca que hoy (a estas horas ya ayer) celebraba su fiesta del titiriti después de acabar el tratamiento. Un besazo a las dos!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El miedo a empezar

Os escribo este post no para explicar o dedicar, sino para pedir.

Este viernes una familiar empieza con la quimio para luchar contra un cáncer de mama. Como os podréis imaginar, está nerviosa y tiene miedo. Yo le he intentado explicar que todo esto no tiene porqué ser tan horrible como ella cree. Me da la sensación que piensa que se lo digo para tranquilizarla, pero que no acaba de ser verdad. 

Aquí viene dónde vosotros me podéis ayudar: por favor, pido a todos aquellos que hayáis pasado por un cáncer y me leáis, que dejéis un comentario en este post con aquello que le diríais a alguien que está empezando. El viernes le pasaré el link de esta entrada para que pueda leer vuestras palabras y sienta nuestro apoyo durante su primer ciclo.

Venga todos... A ESCRIBIR!

jueves, 13 de septiembre de 2012

Revisiones

Ayer hablando con Marta sobre las revisiones, me di cuenta de la visión tan diferente que tengo de  ellas respecto a muchas de mis compañeras. 

Las próximas dos semanas me tengo que enfrentar a una mamografía (antes de que me las cobren) y la revisión con mi oncólogo de radioterapia y mi oncóloga de quimio. Me doy cuenta que aquello que a muchas de vosotras os provoca preocupación, nerviosismo, problemas para dormir, etc... a mi no me provoca NADA. Es curioso, pero yo tengo la sensación de ir una de las muchas visitas médicas que tengo; simplemente una más. Es entonces cuando me pregunto: y a qué se debe esto? Porqué a mi no me preocupa y a la mayoría de la gente si? Pues no lo tengo del todo claro. Mi principal teoría se basa en el hecho de que, para mí, las visitas a mis oncólogos han sido siempre positivas.

Como ya os he explicado antes, a mí me comunicó el diagnóstico un trozo de papel, que luego reconfirmó mi ginecólogo del hospital. Mis visitas a la oncóloga han sido muy sencillas: como está yendo todo? Todo va bien, tú tranquila. Y a partir de aquí, risas con la anécdotas de las problemáticas entre madres e hijas (yo con la mía, y las de la oncóloga con su hija). 

A partir de esto me hago una serie de preguntas: sería conveniente que nos comunicara el diagnóstico una persona diferente a la que luego nos tiene que tratar? Es parte del trabajo del oncólogo crear un ambiente lo suficientemente distendido como para que las visitas no provoquen "traumas"? O es trabajo del paciente dejar de ver al oncólogo como a alguien que da malas noticias?

Y vosotras que pensáis? Como vivís vuestras revisiones?


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Recuerdo de un verano

Tengo pendiente desde hace tiempo escribir una entrada de verdad (llamémosle de verdad a una que no sea entrada-felicitación). Así que intentaré hacer un resumen de lo acontecido durante este verano.

El verano empezó con la noticia de mi despido. He comentado con algunos de mis compañeros que se encontraban en la misma situación y hemos llegado a la misma conclusión: quedarte sin curro en Julio parece menos grave que en Diciembre. Que nos regalen un verano largo, como cuando éramos niños, hace que dejemos de pensar en negativo y pensemos un poquito más en positivo.

La verdad es que las largas vacaciones no lo han parecido para mi. Estoy "acostumbrada" a estar en casa mientras Marc trabaja, así que la situación no varió demasiado hasta principios de Agosto. Aún así, hay tradiciones que nunca deben perderse, y la paella en Badalona con mis compis (ahora ex-compis) de curro es ya todo un clásico. Pasar el día en la playa, comer paella hasta reventar y jugar todo el día con dos preciosidades, es poco menos que un día redondo.

 
Júlia y yo haciendo pose de modelos (a Dani no sé qué le pasó por la cabeza)
La guapérrima Carla con su papi

El día de la paella coincidía con el último día de trabajo de Marc, así que esta vez también significó el inicio real de las vacaciones y el sprint final de preparación de nuestro súper viaje. Hablando con Marta hace ya tiempo, recuerdo que le dije que tenía la sensación que nuestro viaje a Vietnam y Camboya iba a ser más-que-un-viaje-una-experiencia. Al final ha sido todo eso y más.

Cuando buscábamos destino, recuerdo que había algunas premisas que se debían cumplir: 
1. Cambiar de cultura completamente
2. Conocer un lugar que no fuera exclusivamente una ciudad
3. Nada de viajes en grupo, ni de pulseritas

Cuando llegamos a Hanoi y salimos del aeropuerto, me di cuenta que habíamos acertado. Además de su clima extremo (salir del avión y encontrarte con 39º C y una humedad superior al 90% te hace darte cuenta que has salido de tu zona de comfort), empiezas a ver lo que para mi caracteriza Vietnam: el color VERDE. Vietnam es verde por todas partes. 

Durante este viaje he tenido momentos de éxtasis de verdad. Recuerdo estar en Tam Coc el segundo día, y mientras navegábamos en medio del silencio, notar un nudo en la entrada del estómago, soltar alguna lagrimilla y pensar en la suerte que tengo de poder conocer y vivir algo así.

Tam Coc visto desde nuestra barquita

Lo mejor de este viaje es que he podido conocer naturaleza incomparable, he aprendido mucho sobre otras culturas, he visto grandes ciudades, montañas verdes de arroz, playas paradisíacas, he hecho actividades de todo tipo y, además, he conocido a gente maravillosa. Sin duda hay imágenes que quedaran grabadas en mi memoria, pero me quedo con las sensaciones. 

Estar en medio de Angkor Wat, una de las maravillas del mundo, y que todo pase inadvertido cuando tu guía empieza a explicarte como ha sobrevivido a un genocidio y las condiciones de vida durante tantos años con los jemeres rojos en Camboya, pone los pelos de punta. Cuando te das cuenta que esa persona te está explicando una verdad tan profunda, una realidad tan lejana para ti, y que se está aguantando para no ponerse a llorar, es cuando te das cuenta que el viaje ha dejado de ser un viaje, para ser una experiencia.

Chun, nuestro guía, mientras nos explica sus vivencias

Vuelvo con la sensación de haber vivido la mejor aventura que pudiera imaginar. Con una sensación de satisfacción máxima. La experiencia ha cubierto todas nuestras expectativas, y las ha sobrepasado sin duda.

Las emociones son difíciles de transmitir, pero para los que quieran ver un poquito más de lo que ha sido nuestro viaje, podéis ver una selección de imágenes:

** El post de hoy se lo dedico al mejor compañero de aventuras que se pueda tener. Porque una luna de miel sin marido, no sería lo mismo, no? T'estimo ;)

Qué mejor modelo podría tener?