lunes, 28 de mayo de 2012

La alegría vuelve a mí

Después de un tiempo un poco convulso, donde me he encontrado algo pachuchilla física y mentalmente, creo que la alegría ha vuelto a mí. 

Foto hecha por Marc


Ya os comenté que iba a abrir un nuevo tomo en mi vida, y creo que fue una idea fantástica. Después de estar sufriendo por las muchas incertidumbres que había en mi vida, me he dado cuenta que la solución estaba en mi mano: tomar decisiones y matar incertidumbres. Parece sencillo de escribir, pero no es tan fácil  de llevar a cabo. En breve os iré explicando como se materializa todo esto.

Y ahora que me he quitado un peso de encima, estoy disfrutando de un montón de pequeñas cosas que pueden parecer tontería, pero que me alegran el día (y sin haberlo deseado...jaja).

La primera de ella es que me han regalado una cámara de fotos (gracias a mi papi y a mi mami por patrocinar esta sección) y ahora ando haciendo fotos hasta de la tapa de la cámara. Yo me lo paso pipa, pero los que están a mi alrededor no tanto (mis gatos y Marc andan ya medio fritos). Tengo que decir que soy novata en este mundo, así que las fotos que vais a ver son de las primeras que he hecho con una cámara en modo manual.

Dixi desesperada porque no le dejo hacer la siesta

Marc ejerciendo de buen yerno en casa de mis padres

Soy consciente que mi nivel fotográfico debe mejorar mucho antes del verano, cuando vaya a pasar mi luna de miel a Vietnam y Camboya (si pudiera, añadiría aquí un emoticono de esos a los que le salen corazones por los ojos). Estoy taaaaan emocionada!!! Tengo un algo por ahí adentro que me dice que este viaje va a ser "más que un viaje". Teniendo en cuenta que voy a visitar maravillas como éstas, no puedo volver a Barcelona con fotos malas.

Bahía de Halong
Arrozales de Sapa
Angkor Wat

Así que para remediarlo, me apunté al curso de fotografía de viajes de Jackie Rueda. Es un curso sencillito y por internet, pero estoy tan enamorada de las fotos de esta mujer, que a ver si se me pega algo, aunque sea por ósmosis.

http://www.jackierueda.com/

Y ahora va la crónica de este fin de semana:

El viernes fue el cumple de mi madre y mi Tamoxicumple (esto merece una entrada aparte). Por lo que el sábado nos fuimos de celebración. Fuimos a comer a uno de nuestros restaurantes favoritos, el Restaurante La Estrella. Es un sitio pequeño, acogedor y donde hacen que cualquier plato sea una maravilla gastronómica. De postre me comí un "seis texturas de chocolate", con el nombre ya os podéis hacer una idea. Pasamos la tarde en casa de mis padres y luego fuimos al cine a rever "Intocable". Me encanta esta película porque es la mezcla perfecta entre el drama y la comedia, como la vida misma, y representa muy bien aquello de lo que hemos estado hablando en varios posts: puede que estés enfermo, pero a nadie le gusta que le tengan compasión o le miren con cara de pena.



El domingo nos levantamos a la una, después de dormir un montón de horas y decidimos pasar el día fuera. Fuimos a comer a Brunch & Cake y luego nos fuimos hacia el Parc Güell a hacer un poco de práctica con la cámara. Nos encontramos con una marabunta de gente, así que estuvimos poco rato.

Foto hecha por Marc

De vuelta a casa paramos en Cornelia & Co a merendar. Es un sitio de estos pijales, donde todo cuesta un ojo de la cara, pero es taaaan bonito y nos sentimos tan a gusto, que de vez en cuando nos damos un caprichín.



Y una vez ya en casa, nos pusimos a ver una peli y a cenar la maravillosa tortilla de patatas de Marc. Fue entonces cuando sentada en el sillón, con el aire que me venía del balcón, mis gatos dando vueltas por la casa y Marc estirado en el sofá que tenía a mi lado me di cuenta: soy feliz.

sábado, 12 de mayo de 2012

COSAS QUE NUNCA DIRAS A UN/A ENFERMO/A DE CÁNCER.

Últimamente me da la sensación que no hago más que inspirar mis posts en blogs ajenos. Hoy directamente os envío de cabeza al blog de Ainara Trigueros, porque nadie se debe perder el decálogo:

COSAS QUE NUNCA DIRAS A UN/A ENFERMO/A DE CÁNCER.

Así, sin más.

martes, 8 de mayo de 2012

La vida cansa y el tiempo pesa

Ahora que yo ya he pasado mi peor momento post-cáncer y me siento algo equilibrada (equilibrada del todo no lo he estado nunca, muchos lo sabéis), creo que ha llegado el momento de hablar de lo que se siente. Mis palabras no van dirigidas exclusivamente para los que están enfermos y en algún momento llegarán a este punto, mis palabras se dirigen sobretodo a aquellos que están alrededor de los enfermos.

En cada fase de esta vivencia me he dado cuenta que aunque cada caso es un mundo, hay sentimientos que compartimos la mayoría. Los que hemos tenido la suerte de tener la energía necesaria para vivir la enfermedad con el mayor positivismo posible y con una sonrisa en la boca, llega un momento en el que nos sentimos exhaustos. Las ganas de curarnos, las ganas de echar para adelante, las ganas de no preocupar a los demás,... todas esas ganas nos dan un chute de adrenalina que nos empuja a ir quemando etapas. Al final del tratamiento es energía parece acabarse.


"...Ultimamente tengo la impresión que mi camino, ahora que pensaba que iba a ser mas llano, es cuando mas me cuesta recorrerlo, porque lo veo muy cuesta arriba, y estoy agotada!! Me encuentro cansada del esfuerzo de curarme, lo reconozco, y eso es una cosa que no me lo esperaba ahora..." (dicho por Ainara)


Parece una contradicción, pero cuando empiezas a dejar de ir asiduamente al hospital, cuando ya no tienes tu agenda dirigida por las visitas a médicos y tienes más tiempo libre, es cuando te das cuenta que lo has conseguido. Evidentemente eso es un subidón de alegría para todos, para ti mismo y para los que te rodean. Pero también viene uno de los momentos más complicados: el reencuentro contigo mismo. Ese reencuentro está plagado de incertidumbres, de miedos y muchas veces de soledad. Pasas de ser una persona observada y dirigida hasta el milímetro, a estar sola. Reflexiones y recapacitas sobre lo pasado, pero sobretodo reflexiones y recapacitas sobre lo futuro. Qué hacer con tu vida a partir de ahora?

El mayor problema del cáncer seguramente es que no se trata de una carrera de 100 metros lisos, es más bien un maratón, que como muy bien dice mi amigo Jose, al principio no sabes si quiera cuanto va a durar.


"...Imagínate que un día te levantas de golpe con un chillido de alguien que te grita enaltecidamente al oído. Te incorporas. Te pones de pie, te miras. De repente llevas ropa de deportista, un dorsal y delante de ti hay una calle con un circuito trazado donde pone km. 0. Entonces, mirándote atónito, vuelves a escuchar el grito que oíste. ¡¡Vamos!! ¡¡Corre!!. E instintivamente te pones a correr. No sabes muy bien que pasa. Pero tú corres. Es lo que debes hacer. Pongamos que el deporte no es algo que hayas practicado demasiado a lo largo de tu vida. Digamos que la última vez fue cuando jugabas al rescate en el patio del colegio. Y tú estás ahí, corriendo..."

"...A un lado de la balanza esa sensación de piloto automático, de seguir corriendo sin que las piernas sean mías, las endorfinas que riegan mi cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies, haciéndome sentir más vivo que nunca, y creer, creer que voy a poder con esta carrera y con todo lo que se ponga por delante, creer que esta carrera nos va a cambiar a mejor para siempre. Y al otro lado, los calambres, el maldito flato que no me deja respirar, la camiseta empapada de sudor raspando su tejido sobre mi piel, el dolor en la planta de los pies, en las rodillas en cada zancada, y el cansancio que se apodera de la fe en lo que puedes llegar a hacer secuestrándola en una caverna…"


Y cuál es la putada de todo esto? Que tú por cojones tienes que sacar la fuerza para correr el maratón, estuvieras preparado o no, pero hay mucha gente que se agota por el camino, y hay veces que te da la sensación que el último kilómetro del maratón lo tienes que correr tú solo, mientras que los demás insisten que la carrera ha acabado.


"...Así que por favor, no me pregunteis mas cuándo voy a volver a trabajar, o cuando voy a volver a la "normalidad"... porque estoy agotada y me encantaría volver a lo que era antes, pero nunca mas será así, y eso es algo que todavía lo tengo que asimilar yo misma..."


Y aquí viene la parte importante de todo esto:

Llevamos meses de tratamiento, que nos han machacado físicamente, y llegamos a un punto donde el tratamiento ha acabado pero aún arrastramos consecuencias. Se nos une a una incertidumbre sobre cómo será nuestra vida a partir de ahora (por los cambios físicos y psicológicos sufridos), los cambios sociales (tu vida ha seguido adelante durante mucho tiempo sin ti y no sabes si ahora encajará con tu nuevo yo), los aspectos laborales (tiempos de bajas médicas, burocracias, reincorporaciones laborales donde no sabes si quiera si tendrás tu puesto de trabajo garantizado),... Así que no, NO TODO ACABA CUANDO TE CRECE EL PELO. No caigáis en la tentación de preguntar sobre cuando volveremos a la vida normal (dando por hecho que la vida normal debe ser forzosamente la que teníamos antes de enfermar) o cuando volveremos a trabajar, porque asociar esto a la curación es un error. 


"...No quiero decir que ahora me vaya a poner en plan negativa...noooooo!! simplemente que me he dado cuenta de que tengo que admitir que LA VIDA CANSA. Pero no la vida anterior a mi enfermedad y lo que hacía yo antes, no! eso no era VIVIR. Me refiero a VIVIR la VIDA de verdad, dando la intensidad que se merece cada segundo para poder exprimirlo a tope, y además estar luchando por robar otro segundo mas al reloj de la cuenta atrás..."


Creo que ahora que mi peor momento ha pasado, tenía la obligación de escribir, decir y GRITAR, que el maratón no acaba en el kilómetro 41 por mucho que nos sintamos exhaustos. Que aunque veamos la meta a lo lejos, nos queda la peor parte no porque sea mala en si, sino porque llevamos el cansancio acumulado. Nosotros somos los primeros que queremos volver a ser un no enfermo.

** Mi post de hoy va dedicado a Jose y Ainara, cuyas palabras he "robado" para construir este post. Tengo la suerte de ser la primera de esta gran cadena que hemos creado y aunque a veces pase por las situaciones sin la experiencia previa ajena, también soy la primera en superarlas. Este momento, también pasa. Ahora, a por el siguiente.

Aquí tenéis un link donde podéis escuchar muchas de estas cosas de su propia voz:
http://www.eitb.com/es/audios/detalle/881465/mas-blog-uno-cien-mil-proyeccion-bancalimpiacom/

martes, 1 de mayo de 2012

Reencuentros

Hay gente que dice pestes de las redes sociales. Que si hacen que la gente se encierre en su propio mundo, que si son una barrera para las verdaderas relaciones sociales, etc... En mi último post, el dedicado a los Héroes Sociales, tenéis 16 ejemplos claros de que no es así. Hoy os explicaré una historia más para hacer cambiar de opinión a aquellos que lo sigan pensando.

Hace muchos muchos años, en un colegio cualquiera de una ciudad cualquiera... Elena y yo nos conocimos. 


Yo soy la de la derecha de la niña que lleva la camiseta amarilla y Elena es la que está de rodillas a mi lado.

Durante muchos años fuimos muy amigas, de aquellas que se explican todas las penas, los líos con los padres, los chicos que nos gustaban, etc.. De ese tipo de amigas que cuando tienes 14 años crees que estarán ahí para siempre. Pero no siempre es así.


Elena y yo, disfrazadas de ficha amarilla (justo al lado de los de azul)

Aún recuerdo nuestro último verano de adolescencia juntas. Nos pasamos 3 meses juntas, un día en su casa y otro en la mía. Fuimos a Segur de Calafell a casa de su abuela, conocí a sus amigos del pueblo de toda la vida,.. Pero de repente Septiembre llegó, y con él, nuestra separación. Cada una fue a un instituto diferente y aún no sé muy bien porqué, eso llegó a separarnos.

Pasaron muchos años sin saber una de la otra. Llevamos vidas diferentes a unas calles de distancia. El milagro llegó cuando nos encontramos en San Facebook (sí, te encuentras a un montón de supuestas amistades que solo te añaden para curiosear sobre como será tu vida años después, pero también te reúne con amigos de verdad). Recuerdo los nervios que pasé el día que quedamos: como irá todo? Nos entenderemos? Habrá cambiado mucho? Habré cambiado yo mucho?? Las dudas se disiparon en pocos minutos, ya que aunque hacía unos diez años que no nos veíamos, en seguida volví a sentirme como si el tiempo no hubiera pasado.



Recuperamos el tiempo perdido y empezamos a hablar de nuestros respectivos. Es curioso darte cuenta que al final ella se ha casado conmigo y yo con ella (su contrario es como yo, y el mío como ella). De hecho, por aquellas épocas ninguna de las dos estaba casada, aunque ella ya tenía fecha prevista. Así que después de 10 años, me vi llorando de emoción al verla aparecer del brazo de su padre el día de su boda.



Poco más de un año después del beso de la foto, recuerdo que ella me envió un mensaje que decía que tenía una noticia que darme. Lo curioso es que yo también tenía que darle una a ella. Las casualidades hacen que en el momento más feliz de su vida, cuando venía a decirme que estaba embarazada, yo le expliqué que me acababan de decir que tenía cáncer. Creo que la coincidencia en el tiempo de esas dos realidades hizo que nos uniéramos aún más.


Hoy escribo estas palabras y se las dedico al niño que iba dentro de esa barriga, mi ahijado. Hoy es un día especial porque cumple su primer añito y yo estoy aquí para poder verlo.



Doy gracias a San Facebook por haberme devuelto a mi amiga y haber ganado un amigo, conociendo a su marido. Y doy gracias a la vida por haberme dado la oportunidad de ver crecer al pequeñajo más maravilloso, que hasta que pueda tener mis propios hijos, será el niño de mis ojos (y después, también).



MOLTES FELICITATS ALEIX!