lunes, 28 de noviembre de 2011

Cómo un día te cambia la vida (II)

Las madres deben tener un séptimo sentido (los cinco de rigor, el sexto por el hecho de ser mujeres y el séptimo  que solo tienen las mamis).

Al cabo de un rato de enviar el sms mi madre me llamó. Pero si ya te había dicho que hablaríamos al día siguiente cara a cara! Ya me habías dicho qué? Dónde? Yo no he leído ningún mensaje... Al final le tuve que explicar la situación por teléfono, justo lo último que hubiera querido. En aquel primer momento mi madre me tranquilizó, me dijo que no me preocupara y que al día siguiente me acompañaba al hospital. Por aquellos entonces, mi primo de Málaga estaba viviendo en casa de mis padres, así que el día siguiente éramos 3 en el hospital: mi primo, mi madre y yo.

La resonancia magnética no fue como yo esperaba. A mi ya me habían hecho una por una lesión de rodilla anterior. Yo no tengo claustrofobia ni me molesta el ruidazo que hace la máquina, así que pensé que no tendría ningún problema. ERROR!! Esta resonancia magnética necesitaba de un contraste lo que significa... un pinchazo!! Joder, empezábamos bien la cosa... Tenía, y a día de hoy sigo teniendo, pánico a las agujas, así que os podéis imaginar... Cuando salí de la resonancia fui a buscar a Montse, la enfermera del día anterior, pare decirle que estaba mejor y que ese día no solo no había ido sola, sinó que además me acompañaba media familia.

Después de aquello me dijeron que solo tocaba esperar, y esperar mucho. Las 3 semanas que tardan los resultados se hacen eternas. Como ya os dije en el post anterior, he descubierto que tengo una facilidad pasmosa para "desconectar de la situación", así que aquellas 3 semanas las pasé bien. Debo reconocer que los poquitos momentos que dedicaba a la situación, mi mente empezó a trabajar, haciéndome a la idea de que los resultados no iban a ser buenos. Es curioso, porque aunque la idea de tener cáncer rondaba, no tenía una sensación de angustia ni miedo. Recuerdo perfectamente uno de los pensamientos de aquellos días: tengo muchas posibilidades que me digan que no es nada, pero aunque no sea así, mucha gente que tiene cáncer se cura. Así que ser la que tiene cáncer y además no se cura, era demasiada carambola.

El susto vino cuando estando en el trabajo recibí una llamada del hospital: tenía que volver para que me hicieran otra resonancia magnética, esta vez para mirarme el otro pecho. Yo ya empezaba a buscar la cámara oculta, estaba que no creía que pudiera ser verdad. Mis padres intentaban decirme que igual era una buena señal, y yo la verdad es que flipaba. Buena señal que ahora crean que puedo tener algo en la otra teta?? (Sí, porque aunque cuando tengamos un blog escribamos la políticamente correcta palabra pecho, en nuestros adentros, cuando pensamos en ello, siguen siendo tetas). Así que, vuelta al hospital, otro pinchazo y otra resonancia.

Recibí la citación para la visita al ginecólogo del hospital para el día 5 de Octubre. Un par de días antes del día D, me llamaron diciendo que debía pasar primero por el CAP a buscar los resultados y llevarlos yo misma al hospital. Así que el día llegó, y camino del hospital, mis padres y yo recogimos el sobre. Quién se va a creer que yo tendría la intención de esperar con el sobre cerrado hasta que lo abrieran en el hospital?? Pues eso, nadie. Allí dentro estaban los resultados de las resonancias y dos hojas llenas de letra. Yo solo necesitaba un SI o NO, porque había tanta letra? Ale empieza a leer en diagonal (lo mejor para no entender nada) hasta que llegas a la palabra mágica: CARCINOMA DUCTAL INFILTRANTE. Tachán! Salió el Gordo. La verdad es que como yo ya me había hecho a la idea, para mi era solo una confirmación de aquello que en realidad yo ya sabía. La reacción de mi padre: arrancarme el papel de las manos y decirme que igual eso no significaba algo malo. Mi respuesta: ha llegado el momento de dejar de engañarnos, tengo cáncer, es lo que hay. (Imaginad toda esta situación en la puerta del parking, cogiendo el coche para ir hacia el hospital).

A mi llegada al hospital, entré en la consulta del Dr Capdevila. Que os suena ese nombre? Pues debería. Es el doctor que me tenía que haber mirado en la primera visita, pero que estaba operando y por eso me vio doña "te puedes quedar tranquila". Le di el sobre y vio que estaba abierto. Su reacción fue inmediata: bueno, ya veo que sabes que no son buenas noticias. Ahora viene la parte buena: aunque nos gustaría haberlo encontrado antes (malo, malo, malo), esto va a ser un año. Vas a tener un año muy jodido, pero te vas a curar. Me lo dijo con la misma convicción cuando un doctor te asegura que te vas a curar de la gripe. Empezó a explicarme cosas: vas a tener que hacer quimio, te vamos a operar y tendrás que hacer radio. Y si con todo esto no tenía suficiente, salta y me dice: y además debes saber una cosa más, la quimio puede afectar a la fertilidad, así que antes de empezar quiero que vayas a hablar con la Dra Peón (la dra del departamento de esterilidad, aunque para mi desde el principio ha sido la dra de fertilidad, hay que pensar en positivo). 

Entre una visita y la otra, tuvimos un tiempo de unas dos horas. Salimos a la puerta del hospital y llamé a mi chico. Le dije que lo sentía pero que no tenia buenas noticias que darle: tengo cáncer. El pobre salió corriendo del trabajo y vino al hospital. Mis padres habían mantenido el tipo todo el rato y yo ya me había hecho a la idea antes de los resultados, así que cuando llegó al hospital llorando como un loco casi se me cae el mundo al suelo. No pude consolarlo, solo pude decirle: no me hagas esto, no me lo puedo permitir!

Una vez calmados, fuimos directos a la consulta de la Dra Peón. Y aquí empezó la historia de aquello que a las que rompemos estadísticas nos quita el sueño: la quimio, la fertilidad y el querer ser madres.

** Mientras escribía este post he tenido la compañía de mi Poppy, que siempre está aquí pase lo que pase.


4 comentarios:

  1. jo, me haces llorar!!! Después de leerte he llegado a la conclusión de que los médicos tienen, más o menos, una especie de guión. A mi más o menos me dijeron lo mismo. "Va a ser un año difícil pero, bla bla bla" Tu caso es tan igual al mio que a veces creo que estás contando mi historia.
    Yo no le guardo rencor al doctor "puedes quedarte tranquila". Todos somos seres humanos y a veces cometemos errores. Víctor no está muy de acuerdo con este pensamiento, él es de los que creen que los médicos, al tratar con personas, no se pueden permitir cometer errores.

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  2. En mi caso fue en la primera consulta, que lo vio superclaro: "bueno, parece que vamos a tener que preocuparnos por muchas cosas este año, pero lo primero es que tienes que pensar en ser madre, y en que nos tienes que dar guerra muchos otros años"... y yo pensando... pero si yo estoy bien, este que me está diciendo de ser madre??? si este bultito no me lo iba ni a mirar... esto me lo quitan y en un mes estaré bien no???

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  3. Hola!!! Acabo de descubrirte via Ainara. Ya tienes una fiel seguidora más.

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  4. Eva, yo tampoco le guardo rencor a la dra "puedes quedarte tranquila", pero si me gustaría encontrarme con ella y explicarle la situación. De los errores se aprende, pero debes ser consciente de ellos.

    Ainara, cuando he leído en tu comentario lo de "si este bultito no me lo iba ni a mirar..." se me han puesto los pelos como escarpias. Una de las cosas por las que no he parado de explicar que tenía cáncer a la gente de mi alrededor, es por concienciar de lo importantísimo que es observar y escuchar a nuestro cuerpo y no dejar pasar el tiempo. Durante mi enfermedad, sé que muchas de mis amigas han empezado a hacerse autoexploraciones, algunas han ido a sus visitas pendientes con su ginecólogo, otros han ido a sus revisiones después de años atrasándolas,... Es nuestra obligación inculcar todo esto a cuanta más gente mejor. Estoy convencida que ahora tu también lo haces.

    Blanca: que te puedo decir? Pues solo que, aunque el motivo no sea el que querríamos, bienvenida al club. Yo ya me he pasado por tu blog y lo he anclado al mío para que más gente lo vea.

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